Otros poemas

NORMALISTAS

A mis hermanos mexicanos

 

 

En todos los relojes resuenan una a una

cuarenta y tres campanas que hacen de la jornada

un desfile de interminables horas.

 

Ya nadie reza en las iglesias.

 

Hoy los crucificados

ocultan con las manos su mirada

en un gesto de rabia y de vergüenza.

 

Los creyentes no les ofrecen velas

a los que fueron santos predilectos

y las llamas se elevan en mitad de la noche

buscando iluminar una certeza,

tratando de agrietar

un silencio más cómplice

que la peor mentira.

 

Quien carece de sueños se queda sin futuro. 

 

Quien niega a sus maestros un pedazo de tiza

niega a sus propios hijos

la posibilidad de una pizarra

donde escribir “mañana”. 

 

| Más

Una Historia

Ella le conoció
mientras tocaba al piano
una pieza olvidada.
Se miraron de lejos
y empezaron a hablar
sobre el vaivén del tiempo.
Ambos iban en busca
de alguna libertad:
ella ansiaba hace mucho
complementarse en él
y él deseaba con ella
fundirse solo en uno.
Rieron como locos
y así fue como amaron:
con la misma locura
con que se han olvidado.


De Líquida Nostalgia

| Más

Tarragona

En la ciudad sin puertas
las ruinas de mi infancia
nunca fueron romanas.
En el anfiteatro
de mis jóvenes años
las piedras saben más
de lo que yo recuerdo.
Subir a tocar ferro
fue después la rutina
que animaba las tardes
al terminar las clases:
era la eucaristía
que juntos celebrábamos
los miembros de distintas religiones.
Un solo dios: el mar,
al que adorar en lenguas diferentes
mientras el sol, aliado con la piedra,
daba cuerda al reloj
que adelantaba el tiempo de marcharse.


De Hasta llegar aquí

| Más

Poética

Porque apenas recuerdo
la vida no vivida
voy dejándola escrita
en unos cuantos versos.

De Viaje improbable

| Más

Con otra luz

Poemas: Javier Bozalongo
Fotografías: Joaquín Puga

 

I.

Mira a través del objetivo
para verte a ti mismo:
espejo sin azogue,
miradas infinitas.

 

     II.

Cada cubo contiene
no sólo lo que miras,
sino lo que tus ojos
son capaces de ver:
no la ausencia de luz
sino la luz del alma.


     III.

Una mirada ardiente
puede ser el inicio
de un fuego irremediable.
No protejas tus ojos:
¡Deja que arda la vida!


     IV.

No intentes bautizar
a cada personaje;
si te mira, es porque tú lo miras,
si lo nombras se convierte en reflejo.


     V.

¿Quién está más desnudo?
¿Quien se quita la ropa
exponiéndose al calor de los focos,
o quien se asoma al fondo
y tan sólo ve piel?


     VI.

Quien de su vanidad
espera recompensa
se cansa de mirar.
Quien mira limpiamente
termina reflejado
en la luz de otros ojos.

| Más
Usted está aquí: Inicio Poemas Otros poemas

valparaiso

Usted está aquí: Inicio Poemas Otros poemas